Encuentros en Robles de Laciana, con Rosa Torres Pardo. A modo de recuerdo....



ANTES DE PEREGRINAR a las tierras gallegas del Morrazo, desde hace ya bastantes años, cumplo uno de los ritos más placenteros de la temporada: parada y música en Robles de Laciana. En el norte de León, entre valles, montes y brañas tan queridos por los pioneros de la Institución Libre de Enseñanza. Allí hacemos un alto, seducidos por las músicas y los músicos que durante dos días y sus noches tienen cita con la pianista Rosa Torres-Pardo. Invitados por el pintor -y señor de las moscas- Eduardo Arroyo e Isabel Azcárate, que sabe hacer honor a su apellido. Mientras seguimos esperando la aparición de la Iberia de Torres-Pardo, parece que llegará en otoño, el principal argumento musical este año, en esos auditorios y atrios abiertos a los prados de Laciana, fue la música española. De la zarzuela a la vanguardia, haciendo una excursión por las tierras argentinas y porteñas de Ginastera o Piazzolla. España como solución armónica. Como diversidad, nacional, plurinacional o exiliada, sin complejos ni deseos de cerrar ninguna puerta. Los músicos, cantantes y presentadores -cada año crecen y mejoran los que se apuntan a esta mezcla de ruralidad y vanguardia- de los encuentros en Robles demostraron que también entre vacas, moscas, tractores, pájaros al anochecer y algunos lejanos motores es posible hacer imaginativos recorridos por patrias tan abiertas. Un camino que nos invitaba a reconocernos en españolidades tan diversas como las del gallego Soutullo paseando por un parral segoviano o el cosmopolita Joaquín Ninmirando a Murcia. La España plural no suena tan mal, incluso muy bien. (Javier Rioyo, El Pais, 7 de agosto de 2005)

Sorolla y Beruete

Reconocimiento al Sorolla de la España interior, y a Beruete, que supieron dar una luminosidad y color a esos parajes, tan sugerentes y tan poco explotados al mismo tiempo, desde esa perspectiva alegre y fluida.






arquitectura vernácula en Robles de Laciana





Conviven estos elementos tradicionales de piedra, pizarra y madera con expresiones muy modernas de arte en las esculturas de Arroyo, que curiosamente buscan las raíces en su universo creador a través, entre otras cosas, de materiales autóctonos; lo que hacen de Robles un pueblo singular.